Un consorcio internacional decide esta simbología referencial, que no todo el mundo interpreta del mismo modo.

Los utilizamos cada día y para muchos se han convertido en una herramienta imprescindible para comunicarse en Internet. Las redes sociales y las aplicaciones de mensajería en el móvil han popularizado los emoticonos hasta tal punto que el Diccionario de Oxford, el de referencia en lengua inglesa, atorgó el título de Palabra del año 2015 al pictograma 😂 (cara llorando de risa).

El lenguaje de los emoticonos cala especialmente entre los los jóvenes, pero no solo. Varios estudios han demostrado que estos dibujos nos ayudan a transmitir mejor el sentido emocional en mensajes breves y son claves para entender la ironía de una frase. Resultan fáciles de usar, inteligibles en varios idiomas y su dibujo nos transmite, habitualmente, un sentimiento positivo. En algunos ámbitos incluso se usan como recurso pedagógico.

Ahora bien, la popularización de los emoticonos también ha generado algunos escoyos en el lenguaje. En muchos casos se utilizan pictogramas como substitutivos del texto, cosa que puede empobrecer la gramática. Además, su significado es interpretable y ello puede dar pie a malentendidos, tal y como ha demostrado un estudio reciente.

 

¿Quién decide los emoticonos?

Los primeros emoticonos para móviles los diseñó el japonés Shigetaka Kurita, a finales de los 90, aunque ya hacía años que los chats, correos electrónicos y SMS (mensajes de móvil) habían popularizado los smileys [:-)]. Kurita tradujo estas series de caracteres en pictogramas antropomórficos, que han ido evolucionando, en calidad y variedad, hasta día de hoy.

Los dispositivos actuales permiten utilizar bastantes más dibujos que los 180 que diseñó Kurita. A las caras sonrientes se le han sumado gestualidades de toda índole, símbolos, plantas, animales y objetos cotidianos, hasta llegar a los 1.624 pictogramas, una lista que no para de crecer y que gestiona el llamado Consorcio Unicode.

Hay más de 1.500 emoticonos disponibles, y la lista no para de crecer. / Wicker Paradise

Hay más de 1.500 emoticonos disponibles, y la lista no para de crecer. / Wicker Paradise

Esta organización sin ánimo de lucro trabaja desde 1987 para establecer unos estándares de software que permitan la comunicación entre aparatos informáticos sea cual sea su fabricante. Está integrada por grandes empresas de Internet, universidades y miembros académicos de diferentes ámbitos. Entre otros, este consorcio elabora el llamado Estándar Unicode, el código de caracteres en que se basa la informática y gracias al cual puedes leer este texto. Actualmente, el Estándar Unicode supera los 10.000 caracteres y abarca la práctica totalidad de simbologías que se utilizan en el mundo. (Ver la lista completa).

El Consorcio Unicode es también el encargado de establecer qué emoticonos existen, una lista que, como hemos visto, ya supera las 1.600 entradas. Actualmente también hay 79 pictogramas “candidatos” que deberían aparecer en la nueva versión Unicode 9.0, prevista para junio de este año. De hecho, el Consorcio Unicode dispone de un formulario abierto para enviar propuestas de nuevos emoticonos.

El Consorcio Unicode es también el encargado de establecer qué emoticonos existen.

Evidentemente, cualquier nueva incorporación debe ser aprobada por el consorcio. Es por ello que WhatsApp, por ejemplo, no puede tomar la decisión unilateral de incorporar un pictograma. Y en caso que lo hiciera, dichos iconos solo serian válidos entre sus usuarios. Los emoticonos son una herramienta de comunicación, pensados para enviarse entre diferentes dispositivos. Es por ello, precisamente, que se basan en un estándar.

 

Lost in translation

Desde un punto de vista técnico, las maquinas interpretan los emoticonos como un carácter más (por ejemplo, como una A). Con todo, su forma puede variar en función de la aplicación o el sistema operativo ya que, en cada caso, se utilizan dibujos distintos. Es decir, un mismo emoticono puede representarse de formas distintas del mismo modo que la letra A tiene un trazo diferente en función de la fuente (Times, Arial…).

Cada fabricante, sistema operativo o aplicación puede tener un dibujo diferente. / Unicode Consortium

Cada fabricante, sistema operativo o aplicación puede tener un dibujo diferente. / Unicode Consortium

Un grupo de investigación de la Universidad de Minnesota ha concluido que esta diferencia en los dibujos puede dar lugar a malentendidos cuando nos comunicamos con emoticonos. El estudio, que se presentará públicamente a finales de este mes, vio algunas desavenencias bastante importantes en el modo como percibimos un mismo emoticono en función del pictograma con el que esté representado.

Los participantes debían describir qué sentimiento les transmitían una serie de pictogramas elegidos al azar y clasificarlos del -5 (más negativo) al +5 (más positivo). A raíz de 5.000 muestras, los investigadores vieron que en 9 de las 22 imágenes analizadas el diferencial fue mayor a dos puntos en emoticonos que, en principio deberían significar lo mismo.

La interpretación de los emoticonos puede variar en función de su dibujo. En el esquema, más a la izquierda es más negativo. / Hannah Miller et alt.

La interpretación de los emoticonos puede variar en función de su dibujo. En el esquema, más a la izquierda es más negativo. / Hannah Miller et alt.

Pero el diferencial no se queda aquí. Los autores descubrieron que la discordancia media entre un mismo emoticono representado de varias formas era de 2,04 puntos. Pero en el caso de imágenes idénticas el diferencial entre participantes tampoco oscilaba demasiado, era de 1,88. Así, el estudio demostró que la manera en que representemos un emoticono puede alterar su percepción pero, a la vez, esta también depende de la persona que interprete el dibujo.

La manera en que representemos un emoticono puede alterar su percepción.

Los emoticonos son un lenguaje simple y directo y, como tal, se pueden malinterpretar. Además, hay que tener en cuenta que este estudio solo se hizo en Estados Unidos y con una muestra demográfica bastante homogénea. Los propios autores creen que la disparidad de interpretaciones habría sido más acusada si se hubiese preguntado a personas de otros países o edades.

 

La importancia de la imagen

El hecho que, cada vez más, utilicemos estos símbolos para comunicarnos ha puesto de manifiesto cuán importante es tener las palabras (en este caso, imágenes) adecuadas para expresar el mundo en que vivimos. En este sentido, el año pasado el Consorcio Unicode dio luz verde a los pictogramas de personas con diferentes tonalidades de piel, parejas homosexuales y familias diversas.

Es posible que hayáis echado en falta algún símbolo en vuestro teléfono. / downloadsource.fr

Es posible que hayáis echado en falta algún símbolo en vuestro teléfono. / downloadsource.fr

No todos los sistemas disponen, aún, de imágenes para representar todos los emoticonos.

Es posible que hayáis echado en falta algún pictograma en vuestros dispositivos. Y es que, a pesar de que la lista de emoticonos es relativamente larga, no todos los sistemas disponen, aún, de imágenes para representarlos. Este mes de mayo Google —miembro de Unicode— ha presentado una propuesta para incorporar emoticonos de mujeres trabajadoras para la actualización del año que viene. Precisamente, la compañía argumenta que el público que más utiliza estas imágenes son mujeres de menos de 30 años y dice que ha presentado la propuesta para “reflejar” mejor la realidad del mundo laboral.

Una campaña similar, pero en otros términos, se ha hecho en València para incorporar la Paella en la última actualización del Unicode. En principio el plato es uno de los candidatos para publicarse en la actualización de junio y sus promotores saben muy bien la importancia de tener una representación del plato valenciano en redes como Google Hangouts, Facebook o WhatsApp.

Los emoticonos son las nuevas palabras de un lenguaje que cada vez habla más gente. La irrupción de los chats en el móvil y las redes sociales han impulsado este alfabeto que se aprovecha, en esencia, de la fuerza de la imagen. Un alfabeto ideográfico que evoluciona al mismo ritmo que sus hablantes y aprovecha la fuerza de estos para crecer y mejorar.

 

Portada: Frank Behrens

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Posted by Josep Andreu Palacios