Los pronósticos meteorológicos pueden acertar en un 95%, pero esta precisión depende de muchos factores.

Vivimos pendientes del tiempo. Desde las primeras predicciones modernas, en el Siglo XIX, asumimos que podremos conocer el estado del cielo y las temperaturas con días o semanas de antelación. Y el hecho de que podamos tenerlas, ya no en el diario o en la televisión, sino en el móvil y en cualquier momento, no ha hecho más que reafirmar esta sensación.

Una estimación de temperatura con un día de antelación tiene una precisión muy alta, alrededor del 95%.

Cada vez disponemos de datos más precisos gracias a las mejoras tecnológicas y a los nuevos modelos predictivos. Actualmente, una estimación de temperatura con un día de antelación tiene una precisión muy alta, alrededor del 95%. Pero, a pesar de los avances, seguimos sin poder predecirlo todo, y la fiabilidad de los pronósticos no siempre es tan alta.

De entrada, las previsiones con seis horas de antelación no tienen nada que ver con las que se hacen a tres, cinco o diez días vista y, por tanto, no podemos atribuirles la misma fiabilidad. Por otro lado existen fenómenos, como las nevadas, que resultan más difíciles de pronosticar y de los que no se conocen todos los detalles hasta unas horas antes.

Los meteorólogos utilizan varios métodos para prever la evolución del tiempo y en una predicción se suelen utilizar diversos. Las previsiones a largo plazo (por ejemplo, a una semana vista) se basan en métodos probabilísticos, estadística y modelos informáticos. En cambio, los pronósticos más inmediatos (para el mismo día o al cabo de unas horas) también aplican factores deterministas (de causa y efecto), e incorporan datos de observación.

Les nevades són difícils de predir amb molta antelació. / Stephane Mignon

Las nevadas son difíciles de predecir con mucha antelación. / Stephane Mignon

El hecho de que existan varias maneras de predecir el tiempo explica por qué nos podemos encontrar con previsiones dispares según donde miremos. Los modelos informáticos que se usan para hacer los pronósticos cada vez son mejores, pero no siempre se dispone de los mismos datos o hay un meteorólogo que los pueda interpretar.

Los pronósticos de radios, televisiones y agencias públicas (como la AEMET) suelen pasar por manos de un meteorólogo. En cambio, las previsiones locales que nos indica nuestro móvil se generan a partir de modelos automáticos y estos pueden ser más inexactos, especialmente en casos de tiempo variable.

 

Cada vez más acuradas

La Agencia Mundial de Meteorología establece un protocolo de verificación para mejorar la efectividad de las predicciones en todo el mundo. Este método compara los valores reales con los que se habían predicho, y apunta que las agencias con mejores resultados, como la MetOffice británica, tienen hasta un 95% de acierto en las temperaturas máximas del mismo día. 

En general, los datos indican que las previsiones del tiempo son cada vez más fiables. Según la MetOffice, hoy en día una predicción a tres días vista es más fiable que un pronóstico para el día siguiente del año 1980.

Una mejora que se puede probar fácilimente mediante casos prácticos. Durante un mes la empresa de análisis de datos Mintlab ha comprobado los valores reales del tiempo en Pennsylvania con la predicción que se hizo a diez, cinco y un día vista. Estos datos indican desviaciones de temperatura de hasta 10 grados en los pronósticos a diez días, de 2,4 en los de cinco y una desviación media de tan solo 0,4 grados en las previsiones para el día siguiente.

Ahora mismo una predicción a tres días es más fiable que un pronóstico para el día siguiente del año 1980.

Según el estudio, el pronóstico de temperaturas hecho cinco días antes se asemeja en un 77% a los valores reales, y las predicciones para el día siguiente aciertan en un 95%. Unas cifras que reafirman lo que apunta la Agencia Mundial de Meteorología.

En 2015, otra observación hecha en Nueva York concluyó que las previsiones del tiempo en esa ciudad eran “bastante fiables”. De los diez días en que la probabilidad de precipitación era del 10% sólo llovió uno.

El estudio hecho en Nueva York estableció una correlación directa entre la posibilidad de lluvia y la precipitación efectiva. / faungg

El estudio hecho en Nueva York estableció una correlación directa entre la posibilidad de lluvia y la precipitación efectiva. / faungg

 

Un futuro prometedor

Una parte importante de las mejoras en los pronósticos del tiempo se debe a los avances tecnológicos de las últimas décadas. Cada día entendemos mejor cómo se comporta la atmósfera y sabemos interpretar con más precisión (y antelación) las variables que la afectan.

Disponemos de mejores modelos predictivos y más poder computacional. Además, estamos poniendo en órbita una nueva generación de satélites meteorológicos que serán capaces de medir variables atmosféricas que hasta ahora sólo podíamos tomar con globos sonda.

Los meteorólogos creen que, con los métodos actuales, se podría evitar una nueva catástrofe como la del Huracán Katrina, que dañó la ciudad de Nueva Orleans en 2005. Según la Agencia Meteorológica de los Estados Unidos, en 2014 se podía prever la trayectoria de un huracán tres días antes con una exactitud que en 2005 solo era posible con 48 horas de antelación. Y aún en 1995 esta concreción solo se alcanzaba con un día de margen.

 

Error de pronòstic en la localització de tempestes tropicals, per any i antelació. / NHC NOAA

Error de pronóstico en la localización de tormentas tropicales, por año y antelación. / NHC NOAA

Con los métodos actuales se podría evitar una catástrofe como la del Huracán Katrina.

Todo indica que tendremos previsiones cada vez más afinadas y, pronto, la exactitud del 95% podría no limitarse al día siguiente. Sectores como la Aviación o el Comercio Marítimo dependen directamente de el tiempo, y ello promueve el interés político y económico.

Pero a pesar de los avances el tiempo seguirá siendo impredecible, y los pronósticos tampoco son una esfera mágica para divisar el futuro. Así que, por mucho que diga el móvil, tendremos que seguir mirando al cielo antes de salir de casa.

 

Portada: Paolo Neo

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Posted by Josep Andreu Palacios

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