El año 1957 la factoría publicó un vídeo educativo patrocinado por un fabricante de armas.

En pleno apogeo de la Guerra Fría los avances tecnológicos en el campo bélico, como la energía atómica, apuntaban un futuro prometedor para la sociedad. Al menos eso decían los discursos oficiales en los Estados Unidos de los 50 y 60, donde la energía nuclear se legitimaba como una necesidad (tener la bomba atómica haría el país más seguro) y un indicador del “progreso sin retorno” hacia “la era atómica”.

El discurso oficioso no tardó en alabar los beneficios de este descubrimiento científico, empezando por la factoría Disney, que en 1957 publicó Our Friend the Atom (Nuestro amigo el átomo), como parte de una série educativa que se emitía por televisión y que presentaba el mismo Walt Disney.

La producción se acompañó de un libro homónimo y estaba patrocinada por General Dynamics, una compañía de armamento norteamericana con intereses en el campo de la investigación nuclear. De hecho en la película se muestra un submarino atómico como prueba de las bondades de esta tecnología. General Dynamics fue el fabricante del primer submarino nuclear.

El film, pensado para niños, comparaba la energía atómica con una “fuerza mágica” salida de un “cuento que se hecho realidad”, y enseñaba cómo sería la exposición sobre energía atómica que se haría en Disneyland en el año 1967.

El presentador del capítulo es el Doctor Heinz Haber, al que Disney fichó como científico de cabecera de Disneyland en los años 50. Haber llegó a los Estados Unidos en 1946 procedente de Alemania, donde había servido en la Luftwaffe (fuerza aérea nazi) durante la Segunda Guerra Mundial.

[El presentador del film] había servido a la Luftwaffe (fuerza aérea nazi) durante la guerra.

Todo el video mantiene un tono explicativo, y no es hasta el minuto 36 que salen imágenes de la bomba atómica. Unas imágenes que Haber compara con la salida del genio de Aladín de su lámpara. Una historia, recuerda el presentador, con “final feliz” (minuto 38).

La parte final del video explica cómo podemos convertir “el genio atómico” en “nuestro amigo”, creando energía eléctrica o elementos radiactivos artificiales “útiles para la medicina”.

Cabecera del video educativo / Disney

Cabecera del video educativo / Disney

El científico de Disney remarca que “la gasolina y el carbón no durarán siempre” y se atreve a explicarnos cuáles “deberían ser” los tres deseos para el “genio atómico” para hacer crecer “nuestra civilización”.

De un lado, energía eléctrica y combustible para los transportes (por entonces se imaginaban barcos, trenes y aviones atómicos). Por otro, comida (plantas y animales) y medicina radioactiva (pone como ejemplo el sodio radioactivo).

El tercer deseo, dice el exmilitar, es conseguir que el “genio radioactivo” sea “siempre nuestro amigo” para no tener que usar la bomba atómica en una guerra.

Cincuenta y nueve años después sabemos que una medicina o una alimentación radioactiva hubieran sido mortales, al menos en el modo que se presentaban entonces. Y aunque técnicamente es posible enriquecer uranio para mover un barco, resulta poco práctico y demasiado inseguro.

Contrariamente, la electricidad que se obtiene de plantas nucleares es una de las más usadas y, aunque no se han utilizado después de Nagasaki, se estima que aún hay entre 15.000 17.000 armas nucleares sobre la faz de la tierra.

La película está dirigida por Hamilton Luske, ganador de un Oscar y famoso por otras producciones tan conocidas como Pinocho, Alicia en el País de las Maravillas La Cenicienta.

Véase aquí la película:

Our Friend the Atom, 1957

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Posted by Josep Andreu Palacios

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